Me pregunto que es lo que está mal en mi, que pueden ver todos menos yo.
No soy una mala persona, me disculpo por mis errores y admito mis falencias. No soy una mala estudiante, fui el segundo mejor icfes en mi colegio. No trato mal a la gente. No digo muchas mentiras e intento ser siempre veraz en lo que digo. Intento ayudar cuando me lo piden. Soy cariñosa si es necesario, soy estoica pero demuestro mi aprecio, lloro en ocasiones, como todos. No intento ser demasiado fuerte, cuando en realidad no lo soy, y tampoco ando buscando consuelo en cada cosa. Pido y doy consejos, intento ayudar a mis amigas. Intento apoyar a mi familia. Intento ser feliz.
Entonces no entiendo porque la gente me abandona, y justo en este instante, no puedo entender porque un día del trabajo que harán durante todas sus vidas es más importante que el único día que me gradúo.
Se que no soy una adulta, y sé que probablemente no tengo el vasto conocimiento que quien sabe a que edad llega, pero quiero, y sé que si se quiere, las fechas especiales del receptor de ese cariño serán especiales para ti también, y se que pedir un permiso del trabajo, no es cosa tan imposible para el orgullo que sientes por la persona querida, para la necesidad ineludible de estar a su lado compartiendo la felicidad.
No puedo hacer nada, no puedo cambiar las prioridades de nadie, pero espero algún día, saber cual es ese defecto que es visible para todos y que por alguna razón no puedo percibir.