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martes, 24 de noviembre de 2015

Error oculto

Me pregunto que es lo que está mal en mi, que pueden ver todos menos yo. 
No soy una mala persona, me disculpo por mis errores y admito mis falencias. No soy una mala estudiante, fui el segundo mejor icfes en mi colegio. No trato mal a la gente. No digo muchas mentiras e intento ser siempre veraz en lo que digo. Intento ayudar cuando me lo piden. Soy cariñosa si es necesario, soy estoica pero demuestro mi aprecio, lloro en ocasiones, como todos. No intento ser demasiado fuerte, cuando en realidad no lo soy, y tampoco ando buscando consuelo en cada cosa. Pido y doy consejos, intento ayudar a mis amigas. Intento apoyar a mi familia. Intento ser feliz. 

Entonces no entiendo porque la gente me abandona, y justo en este instante, no puedo entender porque un día del trabajo que harán durante todas sus vidas es más importante que el único día que me gradúo. 

Se que no soy una adulta, y sé que probablemente no tengo el vasto conocimiento que quien sabe a que edad llega, pero quiero, y sé que si se quiere, las fechas especiales del receptor de ese cariño serán especiales para ti también, y se que pedir un permiso del trabajo, no es cosa tan imposible para el orgullo que sientes por la persona querida, para la necesidad ineludible de estar a su lado compartiendo la felicidad.

No puedo hacer nada, no puedo cambiar las prioridades de nadie, pero espero algún día, saber cual es ese defecto que es visible para todos y que por alguna razón no puedo percibir.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Otro escalón

Ha caído otro escalón...

Y esta vez es un escalón que ha pasado bastante tiempo desapercibido; un escalón que conocí un poco tarde, pero que me ayudó a subir un paso más.

Cuando conoces una persona de una manera, el ver que esa etapa termina es muy difícil, y más cuando no sabes si podrás seguir viéndolo en la que continua, si podrás seguir amándolo, si te sentirás esa dicha por cada instante y la esperanza por los recuerdos que quieres que no haya olvidado. El fue un cantante, fue un miembro. Y que fuera esto, encierra tantos sentimientos que despedirte de ellos es algo tan desconsolador que aun no sabes si dejar rodar las lágrimas será suficiente.

El futuro siempre es incierto, y tú que eres espectador lo notas aun más. Los miembros envejecen, la industria aporta nuevos grupos, ellos cumplen con sus obligaciones nacionales, y lo que es peor, tu también haces todo esto con ellos. La llamada del mundo real es algo aterrador, te quita el sueño, la emoción, te endurece el corazón y te cierra la conmoción, pero, ¿que puedes hacer? No puedes quedarte con un grupo que amas toda tu vida, y aunque te pese, ellos tampoco.

Tres años es demasiado tiempo, casi una eternidad. Tu cambiarás, y por primera vez en mucho tiempo, no verás como ellos lo hacen. ¿A que se le teme?, el temor más grande es, que los escalones restantes lleguen a 0 y que tu piso construido por sus voces y sus letras se derrumbe; dejando un espacio gigante en tu identidad.