Archivo del blog

martes, 15 de septiembre de 2015

Recuerdos

Existen cosas que pueden convertirse en recuerdos, y otras que no. Y esta es la más grande diferencia entre lo que realmente importa y lo que no.

Los juegos que tuviste con tu amiga de infancia son un recuerdo, y tal vez sea porque ya no hablas más con ella, porque  solo te acuerdas de sus jugarretas solo cuando te sientes muy nostálgica. Pero quizá no eres como yo, quizá sigues viviendo en la misma casa de siempre, y sigues hablando con tu amiga, y se ríen a carcajadas y con el corazón cálido por esos momentos llenos de inocencia.

Los momentos vividos en tu colegio, el estres colectivo, o las locuras del ultimo año. En el momento en que los vives, sabes que en el futuro serán un recuerdo tan valioso como la misma etapa. Pero sabes que no serán más que eso, el estres lo superarás con éxito o sin el, las locuras quedaran como una vergüenza vivida, y ese es el final.

 Pero hay otros...

La primera vez que viste a tu madre llorar, es un recuerdo, por supuesto, pero el sentimiento que te provoca todavía dolerá en tu corazón hasta el día de tu muerte.
 
La primera vez que alguien alabó tu manera de escribir, el orgullo que sentiste es insuperable y lo recordarás cada vez que alguien diga lo mismo, revivirás ese recuerdo constantemente y con la misma intensidad.
 
 Y la mayor diferencia está en el amor, porque mi manera de distinguir si es así de importante es midiéndolo por su capacidad de convertirse en recuerdo. Y cuando digo "l@ amo, pero no es el amor de mi vida" es porque he podido ver la diferencia con claridad.

Pero esto no desestima el sentimiento, el amor puede ser un sentimiento eterno si es real, pero a lo largo de la vida, tenemos instantes de amor, que es verdadero, pero solo dura un instante. Esta diferencia, es difícil de ver en ese instante, pero a la larga lo reconoces.

Por eso busco esa persona incapaz de convertirse en un recuerdo. Aquella con la que pueda decir, el primer momento, la primera vez que lo sentí todavía ahora puedo vivirla.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Encuentro de una sola vez en la vida



El calor estaba en todas partes, la pesada maleta llena de cuadernos y el asqueroso uniforme hasta las rodillas, no eran un buen equipamento contra el. Y entonces pasó, fue solo un instante, primero a lo lejos una figura atractiva acercándose con paso constante. Primero las piernas, cubiertas por un pantalón caqui, luego el torso, por un camibuso color azul oscuro con cuello verde, la primera palabra en tu mente sena, te preparas, porque sientes que es una mirada que no puedes perder, y flirtear con los ojos es muy satisfactorio, pensaste que sería algo normal, solo una mirada y nada más. Luego viste su cabello, Dios, pensaste, justo como te encanta, liso, castaño de un tono medio, que cae con desenfado sobre un lado de su frente en un peinado o corte semejante al de shishio, a plena vista, suave, delgado, precioso. Y luego no hay más que un paso de distancia entre ustedes, levantas tu mirada y no puedes evitar sentir algo de decepción, porque su boca está cubierta por un empaque vacío en el que está soplando su respiración. Pero luego, todo se detiene, sus miradas se encuentran, azabache con verde, verde, profundo, lleno de ¿curiosidad? ¿atracción? ¿Desinteres? Todavía te lo preguntas. Pero no fue totalmente indiferente, porque una mirada no puede hacerte sentir tanto si es de indiferencia ¿verdad?. No sabes que estás mostrándole, tal vez fascinación o la obvia atracción que estás sintiendo en todo tu cuerpo, o sorpresa, esos ojos, y el sigue mirándote con ellos, parece una eternidad; pero el momento se acaba, das ese último paso que queda entre el campo de visión, y desaparece. Inhalas con fuerza el aire que sin darte cuenta estabas rechazando en tus pulmones, y recuerdas esa mirada. Todo tu cuerpo está revolucionado, tu sangre bulle y tus nervios te hacen estremecer, aun no puedes asimilarlo, ese ser que en tan solo un instante creó un terremoto en tus entrañas, ese encuentro de una sola vez en la vida.