Lo soy, desde el momento en que mi inocencia remitió, sé que no tengo un hogar. Y hogar es una combinación de varias cosas: Sitio, personas y amor.
Un sitio es una casa, pero una casa puede ser cualquiera, pero cuando le añades el >>mi<< cuando dices "mi casa" estás hablando de algo especial, en un sitio en el que descansan los otros dos factores.
Las personas que conforman un hogar son aquellas que son las más preciadas para ti, por eso, puede decirse "eres mi hogar" porque estando con aquellos que amas y que te aman, implica tener un lugar en cualquier parte.
Y el amor, al final, es la cadena que lo entrelaza todo. Es lo que hace que, un hogar no esté completo sin ti, en amor, es la aceptación y la necesidad por amor. No puedes apreciar un lugar donde no lo hay, y nadie puede pertenecer a tu hogar si no hay un amor recíproco.
Esto es lo que hace que no tenga un hogar. Tuve y ahora tengo un sitio, si. Pero aquí nadie me necesita, nadie me recibe totalmente. Me aman, si, pero nunca voy a dejar de ser una carga, porque invadí un hogar ya conformado y ya vivido, y ahora que cambie de sitio, también va a haber personas que me amen, pero nuevamente será lo mismo, una y otra vez.
Pero a pesar de no tener hogar, no estoy triste. Lloro, si; sufro, tal vez. Pero la esperanza me mueve, y este es un tipo bueno de esperanza, porque no es aquella que sabes que jamás puede hacerse realidad. Es aquella que es incierta, que es sorpresiva, porque aunque la tienes en todo momento, el hecho, lo que la cumpla o no, te llega en cualquier instante, o no. Pero eso, el no saber si se cumplirá o no, hace que no muera, y hace que sea un impulso infinito por buscar ese tan ansiado lugar, esa tan esperada persona, ese tan necesitado amor.