Era la primera vez que escuchaba esa canción, era una de esas que te hacen sentir todo lo que dice a pesar que no entiendas absolutamente nada.
Él es algo en lo que piensa constantemente, a pesar de todos los años que han pasado, a pesar de todas las experiencias, a pesar de las demás personas, a pesar de las lecciones… algo así, tan mal terminado, no puede olvidarse tan fácilmente, y a la larga en vez de concentrarse en olvidarlo, se había concentrado en seguir adelante.
Pero hay momentos como ese en donde la nostalgia se apodera de él, y dejando de lado orgullos y apariencias; los recuerdos más hermosos (porque los tristes no quiere recordarlos) salen a la luz y no puede (ni quiere) detenerlos. Vuelve a aquella época, que fue la mejor, y en la que recuerda con toda claridad cómo era cuando estaban juntos, cuando se pertenecían.
Recuerda los primeros momentos, cuando lo vio y supo que valía la pena, cuando vio sus ojos y encontró timidez y experiencia, conocimiento de las dificultades de no nacer del lado de los afortunados. Su frustración por su timidez, y el esfuerzo hecho para desenvolverlo de su renuencia a mostrarse. El sentimiento de triunfo cuando lo vio carcajearse por primera vez, la primera noche que se embriagaron sin remedio, y la resaca de la mañana siguiente entre quejas y promesas vacías de no volver a beber.
Vive de nuevo esa vez en la que el título de mejor amigo no podía (de ninguna manera) pertenecerle a nadie más, y el orgullo cuando el mismo título para él le perteneció, alivio de poder decir cualquier cosa sin temor a ser juzgado, o la manera en la que leía su actitud y sabía que necesitaba en cada momento.
Rememora sus propios ojos llorosos cuando le hablo de su familia, del sentimiento desolador de estar tan lejos de su patria y de su gente, su aparente inutilidad al consolarlo, la frustración que sintió por no tener un título en consolar corazones vacíos, y la fuerza que imprimió en el abrazo que le dio cuando no podía soportar más esa mirada herida en sus profundos ojos negros.
Vuelve en los recuerdos a ese primer beso, cuando sus sentimientos (todavía negados) lo desbordaron y acabo haciendo lo inimaginable (aunque fuera tan solo un roce de labios), y la tremenda felicidad cuando su impulsiva acción fue correspondida por una igual e incluso más atrevida.
Siente de nuevo los incontrolables nervios, cuando después de un tiempo decidió dejar de posponer la charla a la que tenía tanto temor por sus resultados, el sentimiento de inhibición cuando empezó a hablar, las palabras indomables que salían de su boca expresando todo lo que su subconsciente se había mantenido pensando sin su consentimiento, y la felicidad infinita cuando a su torrente de palabras fue correspondido por uno igual e incluso más emotivo, expresando sentimientos, temores y anhelos más profundos.
Navega por el siguiente tiempo en el que todo fueron alegrías y descubrimientos a su lado, aquella manera de entrelazar sus manos, esa extraña pero tan cómoda manera de dormir juntos, la necesidad insaciable de su compañía, el punto sensible detrás de su oreja, la primera caricia atrevida y después la sensación de carencia después de mucho tiempo sin sentirse mutuamente.
Y tras este torrente incontrolable de recuerdos vuelve a la realidad, como paso a paso su mundo fue desmoronándose, la extraña actitud que paulatinamente fue apareciendo, las largas miradas con tanto por decir pero que nunca eran expresadas por sus labios, la imprevista desaparición, y el siguiente estado de pasmo cuando se supieron las verdaderas razones por las cuales se esfumo. La culpa por no ver su sufrimiento, la autocompasión por su pérdida, la rabia, el arrepentimiento, las lágrimas, el dolor…
Y luego la explicación, las disculpas y las expectativas que tenía en él, el llamado de su propia realidad, la exposición de la necesidad de sus seres queridos de su presencia, y la lenta y dolorosa recuperación.
Las ultimas notas de la canción suenan, y siente que la película se detiene, sus recuerdos vuelven al lugar de siempre, aquellos sentimientos son ocupados por los del tiempo actual, la sonrisa melancólica se posa en su rostro y recuerda el compromiso que tiene en poco tiempo; tal vez este sea una de las causas, se levanta y pone en su rostro las gafas de sol que ha preparado exclusivamente para esa ocasión, entra al evento y ve a lo lejos la persona con la que compartió los recuerdos en los que se encontraba sumido hace unos instantes; tan brillante, fuerte y tan valioso como en el primer instante, es un nuevo logro para él, dentro de su nueva vida.
Camina en la dirección opuesta y sonríe, su orgullo por él puede con su máscara de indiferencia, y su tristeza vuelve a instalarla, tan perfecta como siempre. A pesar de que sean solo recuerdos, tienen el poder de impedirle olvidar todos aquellos sentimientos con los que carga aún ahora, después de tantos años.
Fin