El calor estaba en todas partes, la pesada maleta llena de
cuadernos y el asqueroso uniforme hasta las rodillas, no eran un buen
equipamento contra el. Y entonces pasó, fue solo un instante, primero a lo
lejos una figura atractiva acercándose con paso constante. Primero las piernas,
cubiertas por un pantalón caqui, luego el torso, por un camibuso color azul
oscuro con cuello verde, la primera palabra en tu mente sena, te preparas, porque sientes que es una mirada que no puedes
perder, y flirtear con los ojos es muy satisfactorio, pensaste que sería algo
normal, solo una mirada y nada más. Luego viste su cabello, Dios, pensaste, justo como te encanta,
liso, castaño de un tono medio, que cae con desenfado sobre un lado de su
frente en un peinado o corte semejante al de shishio, a plena vista, suave,
delgado, precioso. Y luego no hay más
que un paso de distancia entre ustedes, levantas tu mirada y no puedes evitar
sentir algo de decepción, porque su boca está cubierta por un empaque vacío en
el que está soplando su respiración. Pero luego, todo se detiene, sus miradas
se encuentran, azabache con verde, verde,
profundo, lleno de ¿curiosidad? ¿atracción? ¿Desinteres? Todavía te lo
preguntas. Pero no fue totalmente indiferente, porque una mirada no puede
hacerte sentir tanto si es de indiferencia ¿verdad?. No sabes que estás
mostrándole, tal vez fascinación o la obvia atracción que estás sintiendo en
todo tu cuerpo, o sorpresa, esos ojos,
y el sigue mirándote con ellos, parece una eternidad; pero el momento se acaba,
das ese último paso que queda entre el campo de visión, y desaparece. Inhalas
con fuerza el aire que sin darte cuenta estabas rechazando en tus pulmones, y
recuerdas esa mirada. Todo tu cuerpo está revolucionado, tu sangre bulle y tus
nervios te hacen estremecer, aun no puedes asimilarlo, ese ser que en tan solo
un instante creó un terremoto en tus entrañas, ese encuentro de una sola vez en
la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario