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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Encuentro de una sola vez en la vida



El calor estaba en todas partes, la pesada maleta llena de cuadernos y el asqueroso uniforme hasta las rodillas, no eran un buen equipamento contra el. Y entonces pasó, fue solo un instante, primero a lo lejos una figura atractiva acercándose con paso constante. Primero las piernas, cubiertas por un pantalón caqui, luego el torso, por un camibuso color azul oscuro con cuello verde, la primera palabra en tu mente sena, te preparas, porque sientes que es una mirada que no puedes perder, y flirtear con los ojos es muy satisfactorio, pensaste que sería algo normal, solo una mirada y nada más. Luego viste su cabello, Dios, pensaste, justo como te encanta, liso, castaño de un tono medio, que cae con desenfado sobre un lado de su frente en un peinado o corte semejante al de shishio, a plena vista, suave, delgado, precioso. Y luego no hay más que un paso de distancia entre ustedes, levantas tu mirada y no puedes evitar sentir algo de decepción, porque su boca está cubierta por un empaque vacío en el que está soplando su respiración. Pero luego, todo se detiene, sus miradas se encuentran, azabache con verde, verde, profundo, lleno de ¿curiosidad? ¿atracción? ¿Desinteres? Todavía te lo preguntas. Pero no fue totalmente indiferente, porque una mirada no puede hacerte sentir tanto si es de indiferencia ¿verdad?. No sabes que estás mostrándole, tal vez fascinación o la obvia atracción que estás sintiendo en todo tu cuerpo, o sorpresa, esos ojos, y el sigue mirándote con ellos, parece una eternidad; pero el momento se acaba, das ese último paso que queda entre el campo de visión, y desaparece. Inhalas con fuerza el aire que sin darte cuenta estabas rechazando en tus pulmones, y recuerdas esa mirada. Todo tu cuerpo está revolucionado, tu sangre bulle y tus nervios te hacen estremecer, aun no puedes asimilarlo, ese ser que en tan solo un instante creó un terremoto en tus entrañas, ese encuentro de una sola vez en la vida.

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