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viernes, 6 de febrero de 2015

Esperar a la cura



¿Como esperas mientras te sana el corazón roto? Y más cuando la persona que te lo rompió, no sabe que lo hizo; y cuando además de esto tienes que verla todos los días. Y no es que no quieras verla, porque después de todo el amor no se olvida en dos días, pero cuando ahora ya te propusiste no tocarla más allá de lo necesario para verte con un amiga, es jodidamente duro. Porque el instinto natural de tu cuerpo es acercarte a ella, la voluntad de tus ojos es buscarla a cada instante, tus pulmones inspiran profundo cuando ella está cerca, tus manos ansían sentir la textura de su piel; todo tu ser grita por ella, y tú estas en esa lucha, entre lo que decidiste con el cerebro y el corazón aun no ha entendido. Y aunque pidas ayuda, aunque lo reflexiones todo el día y toda la noche, no puedes actuar delante de ella, no con eficiencia, y ella lo nota; porque habiendo recibido tus caricias llenas de amor más allá de lo fraternal, nota que es diferente, y a ella también se le ha vuelto natural apoyarse en ti, porque antes un segundo más con ella cerca era una regalo; ella sabe que en cuanto la veas vas a correr hacia ella, pero ella te gana y va a saludarte primero, y lo siente; ella sabe que cuando tus ojos se encuentran con los de ella tu te iluminabas y le sonreías. Pero ahora solo intentas esquivar la mirada antes de que ella lo note; ella sabe que tu sitio era el que estaba más cerca de ella; ella sabe que tu siempre vas a intentar escucharla hablar; ella sentía tu amor y nunca pensó que lo fuera. Y entonces tu dejas de hacer todo eso, y ella pone esa mirada, esa que te desarma y que te hace darte cuenta que la estás hiriendo. Pero no es su culpa en lo absoluto, porque no es su culpa no corresponderte, y tampoco es su culpa que te hayan roto el corazón antes, y que ahora seas más precavida con lo que entregas. Porque te quitaron esa parte de la inocencia, en la que preferías contarlo todo primero y luego esperar una respuesta, ahora necesitas apostar sobre algo con al menos un porcentaje de seguridad.
Pero no puedes echarte atrás ahora, porque sabes que continuando por ese camino no vas a llegar a ninguna parte más allá de lo que siempre va a ser insuficiente. Por eso, cuando ves esa mirada; en vez de caer por ella e ir corriendo a quitarla de sus hermosos ojos; solo bajas los tuyos, esperando que ella ignore tu cambio así como todo este tiempo ignoró tus sentimientos.
Y lamentablemente, la vida no se hace solo en ese lugar, porque aunque salgas de él, tu corazón roto te sigue y las esquirlas te apuñalan incluso cuando estas en un lugar seguro sin su presencia. Y tus ganas se rasgan, tu buena actitud se quiebra y no puedes siquiera darle el trato que se merecen las personas que más amas. Y es cuando piensas ¿Cuándo va a volver a juntarse? Y ruegas porque tengas la capacidad de recuperarte más deprisa que la ultima vez, porque deseas que su presencia vuelva al lugar que pertenece, el mismo que tu tienes dentro de ella; para poder vivir a su lado, sin que te duela mirarla y sin que tengas que huir de ella, para poder actuar con una moderada normalidad.

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